top of page
Buscar

Refutando la Trinidad

Actualizado: 15 jun 2022



El que me conoce, sabe que una de mis áreas de mayor interés es la doctrina de la Trinidad. Actualmente, me encuentro en la etapa final de mi doctorado, para el cual he escrito una disertación precisamente sobre esta doctrina, específicamente sobre la identidad del Padre. Durante mi investigación del tema, he leído muchas cosas sobre la Trinidad que no pude utilizar en mi disertación, pero que siguen siendo importantes. Entre ellas, he podido aprender cuáles son las críticas más comunes en contra de la doctrina de la Trinidad, y cómo responder a ellas.


En este artículo, quisiera hacer un recurrido sobre algunas de estas críticas, y ofrecer algunas respuestas para así ayudar al cristiano que afirma la Trinidad aprender a cómo defender su fe. La doctrina de la Trinidad es la doctrina que más distingue al cristianismo de cualquier otra religión, en especial de las dos religiones más cercanas (el judaísmo y el islam). Y, aunque muy pocos nos sentamos a reflexionar sobre esta doctrina, en realidad es central a muchas de nuestras creencias y prácticas cristianas.


Por ejemplo, el cristiano adora a Cristo como su Salvador. Pero si Dios no es trino, Cristo no puede ser Dios, y, por lo tanto, cuando adoramos a Cristo estamos cometiendo idolatría. Lo mismo podemos decir sobre el Espíritu Santo. Sin la doctrina de la Trinidad, Jesucristo solo fue un mero ser humano, y por tal razón no debería de ser el centro de nuestras vidas, creencias, fe, ni adoración. Y, si Cristo no es el centro de nuestra fe, ya no podemos llamarnos cristianos. La doctrina de la Trinidad, entonces, es central a nuestra fe cristiana, y por tal razón es importante que entendamos lo que es, cómo explicarla, y cómo defenderla. Este escrito estará enfocado en este último aspecto (defenderla). Con eso en mente, vamos a las críticas y respuestas.


Crítica #1: Jesús nunca dijo, “Soy Dios. Adórame.”


En mi experiencia, esta es la crítica más común de parte de los que no creen en la Trinidad, especialmente los musulmanes. Es una táctica muy efectiva ya que la realidad del asunto es que es verdad. Jesús nunca dijo las palabras, “Soy Dios. Adórame.” Cuando el musulmán (o quien sea) trae este argumento, entonces, el cristiano usualmente no sabe cómo responder. Una y otra vez he visto videos de interacciones entre cristianos y musulmanes en la calle, hablando sobre la Trinidad, y una de las primeras cosas que hace el musulmán es decir, “Enséñame un solo verso en donde Jesús dijo, ‘Soy Dios. Adórame.’” Los cristianos usualmente intentan rebuscar sus Biblias para encontrar algún verso que lo diga, pero casi nunca logran encontrar algo concreto, y el musulmán sonríe porque piensa que ha logrado demostrar que esta doctrina tan esencial del cristianismo es falsa.


Pero, la realidad es que existen varias respuestas ante esta crítica. La primera es entender que este argumento es lo que se conoce como un argumento del silencio, lo cual es una falacia (razonamiento defectuoso). El argumento del silencio es cuando se llega a una conclusión en base de la ausencia de alguna afirmación. Por ejemplo, “Yo no he dicho que mi nombre es Manuel. Por lo tanto, mi nombre no es Manuel.” El problema con este argumento se puede ver claramente en el hecho de que, en efecto, mi nombre es Manuel. Por lo tanto, el hecho de que yo no haya dicho que mi nombre es Manuel no implica que mi nombre no es Manuel.


Aplicando esto a Jesús, no es un buen argumento decir, “Jesús nunca dijo que Él es Dios. Por lo tanto, no es Dios.” De hecho, este es el mismo argumento que hacen algunas personas para intentar demostrar que el homosexualismo no es pecado. Es común escuchar a estas personas decir, “Jesús nunca dijo nada sobre el homosexualismo. Por lo tanto, para Jesús, el homosexualismo no era pecado.” En respuesta yo pregunto, ¿Jesús alguna vez dijo algo sobre la violencia doméstica, o sobre la violación, o el incesto, o la pornografía? La respuesta es, no. Jesús nunca habló sobre estas cosas. ¿Quiere decir, entonces, que Jesús apoyaba la violencia doméstica, la violación, el incesto, etc.? Claramente, esto sería una conclusión absurda. De la misma forma, intentar concluir que Jesús no es Dios en base del silencio de Jesús es una forma de razonar errónea.


Pero, para los efectos de este escrito, digamos que el argumento del silencio es un argumento válido. Aún así tenemos un problema: Jesús nunca dijo que no es Dios, y que no le adoren. Si para poder concluir algo sobre la naturaleza de Jesús, necesitamos que Jesús lo diga explícitamente, pues no podemos concluir que Jesús no es Dios, o que no es correcto adorarle, porque Jesús nunca dijo estas cosas. Para decir más, Jesús nunca dijo, tan siquiera algo como, “Yo soy un ser humano.” ¿Quiere decir, entonces, que no podemos concluir que Jesús era un ser humano? Jesús nunca dijo que usó el baño. ¿Quiere decir que Jesús nunca usó el baño? Claramente, esto es una forma completamente absurda de pensar, y por lo tanto el argumento del silencio no se puede usar para refutar la doctrina de la Trinidad.


Por último, lo peor de este argumento es que, aún si fuera una forma válida de razonar, la verdad es que Jesús si dijo que es Dios, y si aceptó ser adorado. Por ejemplo, Mateo 14:33 dice que los discípulos de Jesús “vinieron y le adoraron, diciendo: Verdaderamente eres Hijo de Dios.” Lo interesante es que Jesús no rechazó esta adoración, ni los corrigió, sino que la aceptó. Esto ocurre en más de una ocasión en el nuevo testamento, y la podemos contrastar con el ejemplo de Pedro que, cuando Cornelio se postró a sus pies para adorarle, le respondió, “Levántate, pues yo mismo también soy hombre” (Hechos 10:26). Similarmente, cuando Juan intenta postrarse y adorar a un ángel, el ángel le dice, “Mira, no lo hagas; yo soy consiervo tuyo...Adora a Dios” (Apocalipsis 19:10). A diferencia de Jesús, Pedro y el ángel rechazan la adoración porque entienden que solo Dios es digno de adoración (Éxodo 34:14). Jesús, sin embargo, parece aceptar la adoración en más de una ocasión, y ni tan siquiera intenta corregir a las personas.


Es claro que Jesús aceptó ser adorado, lo cual de por si es evidencia de que creía ser Dios. Pero, ¿en algún momento realmente dijo ser Dios, explícitamente? La repuesta es, si. En Juan 8, Jesús está teniendo una interacción con algunos fariseos, quienes cuestionaban la naturaleza de Jesús. En respuesta, Jesús les dice las siguientes palabras, “De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy” (Juan 8:58). Para el que sabe un poco sobre la Biblia, es fácil reconocer lo significante de estas palabras de Jesús ("Yo Soy" es la manera en que Dios se le reveló a Moisés en Éxodo 3:14, y representa Su nombre divino). La realidad es que Jesús vivió en una cultura pagana y politeísta (Roma). Decir “Yo soy Dios,” en esta cultura, no hubiera tenido el impacto que nosotros pensamos que hubiera tenido. Si Jesús hubiera dicho esto, seguramente lo hubieran tachado de loco, o simplemente lo hubieran aceptado como un politeísta más.


Sin embargo, cuando Jesús dice, “Antes que Abraham fuese, yo soy,” ante unos fariseos (judíos), Jesús no solamente está diciendo, “Yo soy Dios;” está diciendo, “Yo soy el único Dios; el Dios de tus padres; el Dios del Abraham, Moisés, e Isaac; el Dios que creó al universo, redimió a Israel, y te dio la Ley.” En realidad, entonces, estas palabras de Jesús son más claras y explícitas que decir “Yo soy Dios,” y esto es confirmado por la reacción de los fariseos, los cuales “tomaron entonces piedras para arrojárselas” (Juan 8:59). Es decir, los fariseos entendieron que Jesús estaba diciendo ser Dios, y por lo tanto intentaron matarlo por blasfemia (la blasfemia, según la Ley, debía ser castigada por muerte a pedradas). De hecho, en otra ocasión los judíos fueron más claros, diciendo, “Por buena obra no te apedreamos, sino por la blasfemia; porque tú, siendo hombre, te haces Dios” (Juan 10:33).


Es más que claro, entonces, que Jesús afirmó, en más de una ocasión, ser Dios, y que aceptó ser adorado. El hecho de que no tenemos un verso específico que dice exactamente, “Yo soy Dios. Adórame,” no cambia la montaña de evidencia que tenemos en el nuevo testamento que nos demuestra que Jesús es Dios. Podría dar muchos ejemplos de esto, pero estos dos son suficientes como para refutar esta primera crítica.


Crítica #2: “1+1+1=1” es Matemáticamente Absurdo


Esto es una crítica que a penas escuché hace unas semanas atrás, y cuando la escuché, pensé, “¿De verdad piensan que esto refuta la Trinidad?” Básicamente, lo que esta crítica busca señalar es que, matemáticamente hablando, la doctrina de la Trinidad no tiene sentido. En la matemática, 1+1+1=3, pero en la Trinidad, 1+1+1=1. ¿Cómo es esto posible?


El primer punto que necesitamos aclarar es que la matemática funciona en base de símbolos. Los números no existen en el mundo real. No hay nada que tu puedas observar e identificar en el mundo como un “uno.” Mas bien, el número 1 es un símbolo que representa algún aspecto de la realidad. En teoría, 1+1=2, pero en el mundo real esto no necesariamente es cierto. Para entender por qué, lo primero que nos tenemos que preguntar cuando alguien nos dice que 1+1=2 es, ¿uno de qué? Es decir, en una ecuación matemática, el número uno, más otro número uno, es igual al número dos. Pero, su aplicación al mundo real dependería de lo que los números en esa ecuación están representando. Por ejemplo, no podríamos decir que, “Una manzana, mas una china, es igual a dos guineos.” Para poder sumar correctamente, lo que se está sumando tiene que ser de la misma categoría. Podríamos decir, por ejemplo, “Una manzana, más una manzana, es igual a dos manzanas.” O, podríamos decir, “Una fruta, mas una fruta, es igual a dos frutas.”


Ahora bien, aún esto no es tan blanco y negro. Hay casos en donde se pueden sumar dos “cosas” de una misma categoría, y terminar con otra “cosa” que corresponde a otra categoría. Por ejemplo, podríamos decir que, “Un padre, mas una madre, es igual a una familia.” O, podríamos decir, “Una página, mas una página, mas una página...es igual a un libro.” Para los efectos de este escrito, le voy a llamar a estos ejemplos, ejemplos de composición.

Con estos ejemplos en mente, podemos regresar a la Trinidad y ver si, en efecto, la Trinidad representa una imposibilidad matemática. Y, cuando hacemos esto, podemos ver, claramente, que no es así. La doctrina de la Trinidad se parece más a los ejemplos de composición que acabo de mencionar. Utilizando la fórmula que los críticos nos proveen (1+1+1=1), podríamos expresarlo de la siguiente forma: Una Persona, mas una Persona, mas una Persona, es igual a un Dios. Cuando lo vemos de esta manera, vemos que no es una imposibilidad matemática; simplemente es que la fórmula original no toma en cuenta lo que los números representan.


Pero, aún así, esta expresión no es del todo correcta. Si la leemos sin saber de qué estamos hablando (la Trinidad), podríamos concluir, erróneamente, que cada vez que juntamos a 3 personas, estamos formando a un Dios. Esto claramente no es correcto. Por lo tanto, es importante añadir la especificación de que es “El Padre (de Jesucristo), mas el Hijo (Jesucristo), mas el Espíritu Santo, es igual a un Dios (YHWH).” Aquí eliminamos la posibilidad de intentar aplicar esta fórmula a cualquier 3 personas, sino que aclaramos que esta fórmula solamente es cierta cuando se trata de las 3 Personas de la Trinidad. Pero...aún así esta fórmula no es correcta, y aquí vamos al punto principal.


La fórmula que se está intentando utilizar para refutar la doctrina de la Trinidad (1+1+1=1) no puede refutar la Trinidad por la sencilla razón de que esta fórmula no representa correctamente lo que la doctrina de la Trinidad afirma. La doctrina de la Trinidad no enseña que el Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo son partes de Dios, y que, si las juntamos, formamos al Dios del universo. No necesitamos sumar a las 3 Personas para obtener 1 solo Dios, como si las 3 Personas fueran fracciones de una totalidad. Al contrario, la doctrina de la Trinidad afirma que cada Persona de la Trinidad es Dios en Su totalidad. Es decir, el Padre es Dios, el Hijo es Dios, y el Espíritu Santo también es Dios. Los 3 son el mismo Dios, porque ese Dios es trino. Dios, entonces, no se compone de 3 Personas; Él es 3 Personas. Esto es lo que significa cuando decimos que Dios es trino. La razón por la cual esto se nos hace tan difícil de comprender es porque, en el caso nuestro, cada “ser” solo puede ser una “persona.” Es decir, yo soy una sola persona; no puedo ser dos. Pero, en el caso de Dios, siendo Él de una naturaleza completamente distinta a la nuestra, sin ninguna de nuestras limitaciones físicas, Dios puede ser 3 Personas, y seguir siendo un solo Dios.

Si aún no logras entender este concepto, lo primero que te diría es que seas paciente en lo que publico mi disertación, en donde busco explicar detalladamente cómo esto funciona. Pero, segundo, diría que es importatne entender que una cosa es no entender cómo algo funciona, y otra cosa es concluir que, como no lo entiendo, tiene que ser falso. En el caso de esta segunda crítica, lo único que nos está expresando es nuestra falta de entendimiento pleno de cómo la Trinidad funciona, pero no la logra refutar.


Crítica #3: La Biblia Dice que Dios es Uno


Esta es la crítica número uno de los judíos en contra de la Trinidad ya que, en el judaísmo, la doctrina esencial, conocida como el Shema, es que Dios es uno. El Shema, que significa literalmente “oye,” se encuentra en Deuteronomio 6:4, el cual dice, “Oye, Israel: Jehová nuestro Dios, Jehová uno es.” El argumento es, entonces, que la Biblia dice claramente que Dios es uno, no tres. Por lo tanto, la doctrina de la Trinidad tiene que ser falsa.


El primer problema con esta crítica es que, al igual que la anterior, no representa correctamente lo que la doctrina de la Trinidad enseña. La doctrina de la Trinidad no enseña que existen 3 dioses, sino que, al igual que el judaísmo, los cristianos creemos en un solo Dios. Por lo tanto, no estamos afirmando nada que sea contrario a lo que nos dice el Shema. Lo que nos deberíamos de preguntar cuando leemos que el Shema nos dice que “Dios es uno solo,” es, “¿Un solo qué?” Ya vimos, en la crítica anterior, la importancia de clarificar lo que representan los números, o en este caso, las palabras. Y, la respuesta sencilla a esta pregunta es, “Un solo Dios.” Pero, la doctrina de la Trinidad no afirma 3 dioses, sino que lo que afirma son 3 Personas. Por lo tanto, el Shema no nos está hablando de lo mismo que los cristianos estamos hablando cuando hablamos de la Trinidad. El Shema no está diciendo que Dios es una sola Persona (eso sí sería problemático para la Trinidad); nos está diciendo que es un solo Dios. Por lo tanto, reitero que el Shema no es contradecido por la doctrina de la Trinidad.


El segundo punto es mucho más importante, y es algo que los críticos tienden a ignorar, pero que es esencial para entender el Shema. La palabra hebrea (el antiguo testamento fue escrito originalmente en hebreo) que se traduce como “uno” en Deuteronomio 6:4 es, ehad. Esta misma palabra se utiliza, por ejemplo, en Génesis 2:24 para referirse a la unidad matrimonial entre el hombre y la mujer (“una sola carne”). También se usa para afirmar “un tabernáculo,” a pesar de que está compuesto por muchas partes (Éxodo 36:13), y para referirse a la unidad del pueblo de Dios en Ezequiel 37:22 (“los haré una nación en la tierra”), el cual está compuesto por muchas personas. Podemos ver, entonces, que, aunque en la mayoría de los casos, la palabra ehad se refiere a una singularidad, en ocasiones permite multiplicidad dentro de esa singularidad. El Shema, entonces, no demuestra que Dios no puede ser 3 Personas. Dios es uno solo, tal como nos dice el Shema, pero dentro de esa singularidad existe una multiplicidad (3 Personas), y esto es perfectamente compatible con el uso de ehad.


Por último, debemos entender el propósito detrás del Shema, antes de utilizarlo para intentar refutar la Trinidad. Aunque la mayoría de las traducciones concuerdan en que el pasaje nos dice que Dios es uno, algunas traducciones (como la NVI) optan por traducirlo como, “El Señor nuestro Dios es el único Señor.” La razón por la cual algunos lo traducen así es porque, cuando leemos el capítulo completo, nos damos cuenta de que el autor de Deuteronomio no nos está hablando sobre la naturaleza de Dios, sino sobre Su supremacía. El próximo verso, por ejemplo, nos dice que, “Amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.” Nos podemos preguntar, ¿qué tiene que ver el seguir los mandamientos de Dios, y amarlo y adorarle, con que Dios, en Su naturaleza, sea uno solo? La respuesta es, muy poco.


No tengo el espacio para explicar este concepto en su totalidad, aquí, pero un dato curioso es que el monoteísmo de Israel es mejor descrito como “monolatría,” en vez de “monoteísmo.” En la Biblia, podemos ver, una y otra vez, referencia a otros dioses. La Biblia hace muy poco esfuerzo para intentar demostrar que estos otros dioses no existen. Al contrario, los menciona como si existieran. Pero, lo que la Biblia sí intentar enfatizar, una y otra vez, es que, aunque existan otros dioses, el único Dios al cual nosotros debemos de servir y adorar es a Jehová. Este es el principio central del judaísmo, y es lo que está siendo expresado en el Shema. Y, aclaro, no estoy diciendo que existen otros dioses. Lo que estoy diciendo es que a los autores de la Biblia no les importaba mucho si existían otros dioses o no; lo que les importaba era que el pueblo de Dios no adorase a esos otros dioses.


El único Dios que es digno de adoración es Jehová, porque sólo Él creó al universo, escogió a Israel, le dio Sus mandamientos, los redimió de Egipto, y les prometió un Salvador. Por lo tanto, lo que el autor del Shema nos está queriendo decir no es que Dios, en Su naturaleza, es uno solo. Mas bien lo que nos está queriendo decir es que el único Dios en el cual debemos de creer es Jehová. Solo Jehová es Dios, y solo Dios debe ser adorado. Si entendemos este mensaje, podemos ver que el Shema no puede ser usado para refutar la doctrina de la Trinidad, ya que el pasaje no nos está hablando sobre la naturaleza de Dios.


Crítica #4: La Palabra “Trinidad” No Está en la Biblia


Honestamente, esta crítica no amerita mucho espacio. Lo único que diré sobre ella es que, aunque la palabra “Trinidad” no está en la Biblia, queda más que claro que el concepto de la Trinidad, si lo está. Recordemos que la Biblia fue escrita en hebreo, arameo, y griego, y en culturas mucho más antiguas que la nuestra. El lenguaje cambia y evoluciona, y mientras esto ocurre utilizamos nuevas palabras para describir conceptos antiguos. Piensen en la oración que acabo de escribir, y pregúntense, “¿La palabra, ‘evoluciona,’ está en la Biblia?” La respuesta es, no. ¿Quiere decir, entonces, que no la debemos de usar? Claramente, sería absurdo decir que no podemos usar una palabra, simplemente porque la Biblia no la usa. Sería igual de absurdo decir que la doctrina de la Trinidad es falsa, simplemente porque la Biblia no usa esa palabra. La pregunta real es si la Biblia enseña, o no, la doctrina de la Trinidad. Y, la respuesta a esa pregunta es, si. Por lo tanto, la ausencia de la palabra “Trinidad” es completamente irrelevante.


Crítica #5: Jesús le Oraba a Dios


Esta última crítica posiblemente sea la más popular, y es la que se ha estado usando en contra de la doctrina de la Trinidad desde los primeros siglos de la iglesia. En realidad lo que nos dice esta crítica es que Jesús oraba al Padre, hablaba sobre el Padre, y en muchas ocasiones el nuevo testamento hace una distinción entre “Dios” y “Jesús.” Según este argumento, estos ejemplos demuestran, “claramente,” que Jesús no puede ser Dios. Si fuera Dios, ¿con quién estaba hablando cuando oraba? Pero, si Jesús no es Dios, entonces la doctrina de la Trinidad es falsa.


Lo triste de esta crítica es que, así mismo como ha existido desde los orígenes de la iglesia, la respuesta también ha existido desde los orígenes de la iglesia. Sin embargo, al parecer la iglesia no tiene ningún conocimiento sobre estas respuestas, y por tal razón la crítica sigue viva, hoy. Desde el inicio, los padres de la iglesia intentaron explicar que Jesús tenía dos naturalezas; humana y divina. En Su naturaleza divina, Jesús es Dios. Pero, en Su naturaleza humana, es...humano. Según los padres de la iglesia, cuando Jesús ora, o habla sobre Dios, etc., lo está haciendo en Su naturaleza humana. Es por esto que, por ejemplo, Jesús en algún momento dado parece afirmar que Él no es omnisciente (Marcos 13:32), lo cual es increíblemente problemático si vamos a decir que Él es Dios (Dios es omnisciente). Pero, cuando entendemos las dos naturalezas de Jesús, estos pasajes tienen sentido perfecto. En palabras sencillas, Jesús, como ser humano, no lo sabía todo, pero como Dios, es omnisciente.


Pero, existe una mejor explicación ante este dilema. Una vez más, esta crítica falla en entender correctamente lo que enseña la doctrina de la Trinidad. La doctrina de la Trinidad afirma, entre otras cosas, que Dios es Trino: Padre, Hijo, y Espíritu Santo. En respuesta a esta crítica, entonces, podemos decir que Jesús es el Hijo, y a quien oraba, o de quien hablaba o enseñaba, etc., era el Padre. En algún momento dado Jesús le promete a Sus discípulos que “Yo rogaré al Padre, y os dará otro Consolador, para que esté con vosotros para siempre: el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce...” (Juan 14:15-17). Cuando Jesús hace esta promesa, ¿está hablando de Él mismo? Claramente, no. Nos está hablando del Espíritu Santo, quien es una Persona distinta al Hijo, y al Padre.


En la Trinidad, tenemos a un solo Dios, pero tenemos a 3 Personas quienes tienen la capacidad para interactuar, el uno con el otro, así como tu y yo tenemos la capacidad para interactuar con otras personas. Cuando la Biblia hace una distinción entre Dios y Jesús, entonces, simplemente nos está afirmando una distinción entre el Padre y el Hijo, no entre Dios y un ser humano. Una vez más, entonces, esta crítica no logra refutar la doctrina de la Trinidad; simplemente, la malentiende.


Conclusión


La doctrina de la Trinidad está fundamentada, claramente, en la Biblia, y en las enseñanzas de la iglesia (las cuales deberían de estar centradas en la Biblia, también). Desde el inicio, Dios se ha revelado como un solo Dios, pero por medio de Jesús nos reveló más sobre Su naturaleza, dejándonos saber que también es Trino. Esta Trinidad no contradice la singularidad de Dios, y la mayoría, por no decir todas, las críticas que existen en contra de la Trinidad están basadas en malentendidos, o representaciones erróneas. Espero que con este breve escrito, puedan haber aprendido un poco más sobre la Trinidad, y cómo defenderla.





Nota Adicional


Si les interesa más contenido como este, considere comprar mi libro, “Sacado del Lodo: Cómo Vencí Mis Dudas Sobre Dios.” Lo puedes conseguir por amazon.com, buscando en Facebook: Sacado del Lodo, o comunicándote conmigo para coordinar los detalles.


550 visualizaciones0 comentarios

Entradas Recientes

Ver todo

Comments


bottom of page