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El Misterio de los Reyes Magos

Actualizado: 6 ene 2022


El nuevo testamento contiene cuatro evangelios: Mateo, Marcos, Lucas, y Juan. Todos relatan, mas o menos, la misma historia, contada desde perspectivas distintas. Los primeros tres evangelios (Mateo, Marcos, y Lucas) son conocidos como los evangelios sinópticos, llamados así por su gran similitud. El consenso actual es que Marcos fue escrito primero, luego Mateo y Lucas, y finalmente, Juan. Mateo y Lucas claramente se dejaron llevar por Marcos, en ocasiones hasta repitiendo los relatos de Marcos, palabra por palabra. Juan fue escrito mucho más tarde, y es radicalmente distinto a los evangelios sinópticos en contenido, orden, y estructura.


Los cuatro evangelios comienzan con una corta introducción, básicamente resumiendo el propósito de su evangelio. Marcos, por ejemplo, comienza citando al profeta Isaías, antes de continuar con la historia de Juan el Bautista. Lucas comienza afirmando su proceso de investigación, y luego similarmente comienza hablando sobre Juan el Bautista. Y, a pesar de que Juan es distinto a los evangelios sinópticos, también comienza introduciendo el concepto teológico del “Verbo” (Jesús), antes de continuar con la historia de Juan el Bautista. Todos los evangelios, entonces, comienzan con una introducción, luego hablan de Juan el Bautista, y finalmente se centran en Jesús.


Todos, excepto Mateo.


El segundo capítulo de Mateo contiene uno de los grandes misterios de la Biblia: la historia de los tres reyes magos. En realidad, la Biblia nunca les llama reyes, pero lo escribo así porque es la manera que la mayoría de las personas los conocen. Este segundo capítulo en general, y la historia de los reyes magos en particular, es un gran misterio por varias razones. Primero, Mateo es el único en incluir esta historia. Ninguno de los otros evangelios hace referencia a los reyes magos, ni cuentan la historia de la matanza de los niños (vv. 13-23). La primera pregunta que nos podemos hacer es, entonces, ¿por qué? ¿Por qué Mateo incluye esta historia, y por qué nadie más la menciona?


Enfocándome ahora en la historia de los reyes magos, otro gran misterio es su identidad. Como mencioné arriba, Mateo nunca les llama reyes, pero sí les llama magos. Hoy día, esta palabra se usa para referirse a personas que dicen practicar magia, ya sea algún tipo de hechicería, o meras ilusiones como David Copperfield. Pero, en el primer siglo, el significado de esta palabra no era tan claro. Algunos dicen que la palabra se refería a hombres sabios, mientras que otros dicen que eran sacerdotes. Lo que sí se sabe es que estos hombres practicaban algún tipo de astrología, buscando señales en el cielo y ofreciendo interpretaciones. Esto concuerda con el uso de la palabra en Persia (el oriente), y con el relato Bíblico en donde Mateo nos dice que estaban siguiendo una “estrella,” en búsqueda del Mesías (v. 2).

Además de su título extraño, la Biblia tampoco nos dice de dónde eran. Mateo solo dice que “vinieron del oriente” (v. 1), lo cual podría ser de cualquier pueblo que, geográficamente, quedara al este de Jerusalén. El consenso general es que venían de Persia o Babilonia, principalmente por el uso de la palabra “mago,” mencionado arriba, y por su conocimiento de las profecías mesiánicas, lo cual indica que vinieron de un lugar que había tenido contacto con Israel en el pasado. Pero, de nuevo, en realidad no sabemos. ¿Para qué mencionar que vienen del oriente, un término ambiguo, si no vas a detallar el lugar exacto? Otro misterio.


Esto nos lleva al tercer misterio: ¿cuántos magos eran? Tradicionalmente, se dice que fueron tres magos porque fueron tres regalos que le ofrecieron a Jesús. Sin embargo, Mateo nunca nos dice cuántos magos eran, y tampoco nos dice que fueron tres regalos. Fíjense en cómo Mateo nos habla de los regalos: “Y al entrar en la casa, vieron al niño con su madre María, y postrándose, lo adoraron; y abriendo sus tesoros, le ofrecieron presentes: oro, incienso y mirra” (v. 11). Noten que Mateo no dice que fueron tres regalos, uno de oro, otro de incienso, y otro de mirra. Lo que nos dice es que los regalos se componían de estos tres elementos. Pudieron haber sido dos regalos, uno incluyendo oro e incienso, y otro incluyendo mirra (o alguna otra combinación parecida). O, pudieron haber sido cien regalos, todos compuestos de oro, incienso, y mirra. En otras palabras, Mateo solo está diciendo de qué eran los regalos, pero no nos está diciendo cuántos regalos eran, realmente. Pero, aún si hubieran sido tres regalos, esto no implica que eran tres magos. Esto es solo una conclusión que hemos hecho y hemos aceptado por tradición. Al final del día, cuántos magos eran sigue siendo un gran misterio.


El último misterio que quiero mencionar es, quizás, el más importante, y el más misterioso de todos: la estrella. Mateo comienza diciendo que los magos andaban siguiendo una estrella desde el oriente hacia Jerusalén. El primer detalle interesante sobre esto es lo que los magos dicen sobre la estrella: “¿Dónde está el rey de los judíos, que ha nacido? Porque su estrella hemos visto en el oriente, y venimos a adorarle” (v. 2; énfasis mío). Los magos dicen que la estrella es su estrella; es decir, la estrella del Mesías. Esta frase implica que los magos tenían algún tipo de conocimiento sobre algún tipo de predicción o profecía que indicaba que el nacimiento del Mesías sería indicado por alguna señal o estrella en el cielo.


Algunos dicen que esto es una posible interpretación de Números 24:17, el cual hace referencia a la “estrella de Jacob,” en referencia al Mesías. Pero, esto es improbable ya que, en ese pasaje, la “estrella” de la cual habla es el mismo Mesías, y no una referencia a alguna señal en el cielo. Otros intentan explicar la estrella haciendo referencia a ciertos eventos astronómicos que pudieron haber ocurrido cerca del tiempo del nacimiento de Jesús, como algún eclipse o alguna conjunción de los planetas como el que vimos recientemente el 25 de diciembre 2020. Esto también es improbable debido al comportamiento de la estrella, descrito por Mateo en el verso 9: “Ellos [los magos], habiendo oído al rey, se fueron; y he aquí la estrella que habían visto en el oriente iba delante de ellos, hasta que llegando, se detuvo sobre donde estaba el niño.”

Este pasaje elimina toda posibilidad de que esta estrella haya sido algún fenómeno natural, ya que claramente la estrella se estaba moviendo en el cielo en dirección al Mesías, y se detuvo sobre el lugar del Nacimiento, dejándole a los magos saber que habían llegado al lugar correcto. Todo esto implica que la “estrella” tuvo que haber sido alguna señal sobrenatural, dada por Dios mismo, con la intención de dirigir a los magos hacia Jesús. Esto provoca otra pregunta: ¿por qué? Si los magos eran astrólogos, y no eran judíos, ¿por qué Dios quería tanto que llegaran a donde Jesús para adorarle, a tal punto de enviarles aluna señal visual en el cielo? Y, ¿cómo los magos conocían sobre las profecías mesiánicas? Y, ¿de dónde sacaron la idea de que Su nacimiento sería indicado por una estrella? ¿Habrá existido algún libro profético que se ha perdido con el tiempo?

La realidad es que son muchas las preguntas, y pocas las respuestas. En resumen, no hay forma de saber quiénes eran los magos, de dónde vinieron, exactamente, cuántos magos eran, de dónde sacaron su conocimiento del Mesías, de dónde sacaron la idea de una estrella como señal del lugar del Nacimiento, por qué Dios quiso que fueran a adorarle, y por qué Mateo es el único en contar esta historia. ¿Por qué Mateo le dedica un capítulo casi entero a una historia ambigua entre su introducción y el resto de su evangelio? De nuevo: un gran misterio.


Llevo varias semanas pensando sobre este gran misterio, intentando buscar respuesta, pero no la consigo. De hecho, me senté a escribir este blog sin una idea clara de cuál sería el punto. ¿Qué es lo que estoy tratando de decir? Honestamente, solo quería despertar un poco de curiosidad. Pero, mientras escribo, vienen varios pensamientos a mi mente.


Encuentro tan interesante que una historia tan icónica y conocida como la de los reyes magos, esté llena de tanto misterio. También es interesante que, a pesar de que realmente no sabemos casi nada sobre esta historia, por lo menos en Puerto Rico esta historia esté tan arraigada a nuestra cultura, y a nuestra celebración de la navidad. En otras palabras, la navidad en Puerto Rico es inseparable de los tres reyes magos. Sin embargo, ¡conocemos tan poco sobre esa historia que ni tan siquiera sabemos si eran tres reyes o no!


Intentando buscar algún mensaje profundo, solo puedo pensar en que, así mismo como hay tantas cosas que no conocemos sobre la historia de los magos, y aún así la creemos, la contamos, y la celebramos, hay tanto que no conocemos sobre Dios, pero eso no debe ser razón para no creer. El creer en Dios es un acto de compromiso y confianza, y nuestra falta de conocimiento o entendimiento no debería de servir para destruir esa fe, sino para motivarnos a buscar fortalecerla. Pero, eso soy yo intentando profundizar sobre algo del cual realmente no se nada. Al final del día, solo pensé que sería un escrito divertido para leer, así que ese es mi regalo para ustedes.


¡Feliz Día de Reyes!

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