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Ya No Se Trata de Igualdad


¿Recuerdan cuando el mensaje era, “amor es amor”? ¿Recuerdan cuando nos decían que solamente querían derechos iguales? ¿Que solo se trata del respeto, la tolerancia, y proteger vidas? Nos decían, “No estamos tratando de convertir a tus hijos; solo queremos ser felices”


Ahora vamos al presente, en el cual tenemos múltiples películas animadas promoviendo relaciones entre parejas del mismo sexo, y personajes transgéneros, entre otras cosas. Vamos al presente en el cual el cantante Sam Smith, quien recientemente dijo ser no-binario (ni hombre ni mujer), cantó su éxito más reciente en las premiaciones Grammy 2023, con luces rojas, una mujer en una jaula, usando una gorra con cuernos como el diablo, culminando con un simulacro de una orgía en plena tarima. Ni se diga que la canción trata de un hombre, casado, quien secretamente abandona a su esposa y sus hijos para ir a un club de striptease, titulada “Unholy” (impío). De hecho, una parte de la coreografía, en particular cuando dicen “unholy,” es hacer el símbolo de la cruz, como lo hacen los católicos. Una clara burla.

Vamos al presente en el cual tenemos una serie de “Drag shows” (hombres vestidos de mujeres, bailando de forma erótica) para niños, llevados a cabo en escuelas públicas, y hasta en iglesias. En estas actividades, podemos ver hombres, vestidos de mujeres y mostrando su cuerpo expuesto, enseñándole a niños y niñas a cómo bailar sensualmente y ganar dinero haciéndolo. Estas actividades son promovidas como actividades “familiares,” sanas, y edificantes para los niños.


Vamos al presente en el cual otro cantante (hombre) de la comunidad LGBTTQ+ hace unos años sacó unos tenis con su propia sangre y símbolos satánicos. Este cantante hizo algo similar a Sam Smith, sacando un video en el cual tiene relaciones sexuales con satanás, y haciendo un “show” en vivo, el cual culminaba con un simulacro de una orgía con varios hombres. Este mismo cantante, inmediatamente después del "show" en vivo que acabo de mencionar, es anunciado como una de las voces invitadas para una nueva serie animada de Disney.


¿Estamos notando el patrón?


Antes de continuar, entiendo perfectamente que esto no es algo nuevo. Siempre hemos tenido artistas que promueven contenido altamente sexual. Incluso, el satanismo siempre ha sido parte de la industria de la música. No quiero actuar como si nunca hemos visto tal cosa, aunque sí diría que lo estamos viendo con mayor frecuencia y de manera más explícita, específicamente dirigida a niños. Pero, el hecho de que no es algo nuevo no cambia la realidad de la cual estoy hablando: no se trata de amor, igualdad, ni respeto; se trata de libertinaje. Y, no está bien.


Por un lado, digamos que la lucha de la comunidad LGBTTQ+ es sobre igualdad de derechos. Solo quieren vivir sus vidas, igual que el resto de la sociedad, sin temor a ser asesinados o rechazados. Por otro lado, tenemos todos los ejemplos que acabo de mencionar. Les pregunto, ¿una cosa va con la otra? Lo que estamos viendo ahora, ¿es representativo de lo que supuestamente se está luchando para obtener? ¿Esto es igualdad?


En el pasado, recuerdo que un argumento que la comunidad LGBTTQ+ usaba en contra del discrimen era, “A nadie le importa lo que hacemos en la privacidad de nuestra cama.” “Lo que hacemos en nuestra vida privada no te debería de afectar a ti.” Gracias a este tipo de argumento, se logró lo que querían. Ahora, vemos que ya no se trata de lo privado; ya no se trata de la vida personal. Ahora son ellos los que están exhibiéndose abiertamente en todo lugar, y si no estás de acuerdo, eres homofóbico. Ya no es un asunto de derecho a vivir; ahora queremos estar en tu hogar, en las películas que tus hijos ven, en la música que escuchan, en los juegos que juegan. Y, claro, yo creo en la representación. No sería correcto decir que no deberían de ser representados en películas, juegos, etc. Tampoco sería correcto decir que un trans, por ejemplo, no debería de expresarse en su música. Pero, creo que todos podemos estar de acuerdo que existe una diferencia entre la representación de seres humanos, y la promoción de conductas perversas. Hacer una canción llamada “Unholy,” con símbolos satánicos, con una simulación de una orgía, no es representación. Esto ya no se trata de derechos humanos; se trata de libertinaje.


Este paso de lo privado hacia lo público demuestra que no basta con adquirir ciertos derechos humanos. No es suficiente, para ellos, ser aceptados en la sociedad. No quieren simplemente ser respetados, o vivir sus vidas sin miedo a ser asesinados. Lo que parecen querer es imponer sus estilos de vida, sus ideologías, a todo el mundo. Y, si lo resistes, serás catalogado como intolerante. Esto es lo que Ben Shapiro le ha llamado "el fenómeno del tatuaje de la cara," en el cual la persona hace algo intencionalmente controversial, y luego se ofende si le llamas la atención. Por ejemplo, la persona se hace un tatuaje en la cara, algo que claramente llamará mucho la atención de las personas, y si alguien lo mira o se asombra por el tatuaje, esta persona es catalogada como intolerante.


De la misma forma, estas personas de la comunidad LGBTTQ+ están haciendo cosas intencionalmente controversiales, retando y burlándose del cristianismo, y si decimos algo estamos siendo homofóbicos. Un hombre trans hace videos en tiktok, invitando a niños a ir a su casa porque los tratará bien, un intento claro de manipular a estos niños para abusar de ellos (ya no se puede conseguir el video en tiktok para mostrárselos). Y, si decimos algo, estamos siendo transfóbicos. Personas de la comunidad trans están testificando de los daños físicos y psicológicos que le han provocado los medicamentos para transicionar, pero si decimos algo sobre eso estamos atentando en contra de la vida de la comunidad trans.


Pero, la realidad es que lo que está ocurriendo ahora no tiene nada que ver con la lucha por derechos civiles. Los ejemplos que mencioné al inicio requieren otra conversación por completo. En estos casos, no están simplemente expresándose. Lo que están haciendo claramente es una burla hacia los cristianos. No podemos ocultar esa realidad.


¿Qué tiene que ver los símbolos satánicos con el derecho a vivir sin miedo a ser asesinado? ¿Qué tiene que ver tener relaciones sexuales con satanás con el derecho al matrimonio para parejas del mismo sexo? ¿Qué tiene que ver enseñarles a niñas a bailar sensualmente por el dinero con el respeto y la igualdad? Absolutamente nada. Por eso sabemos que ya no es un asunto de derechos o igualdad.


Y, para el que piensa que estamos siendo selectivos con nuestra crítica, señalando solo a estas personas porque son de la comunidad LGBTTQ+, les exhorto a que vayan a la historia y se den cuenta que esto ha sido una lucha de la iglesia (y la sociedad, en general) desde siempre. Nunca hemos estado de acuerdo con la sexualización de los niños. La única diferencia entre la lucha actual y las anteriores es que la lucha actual es más pública por la naturaleza de la sociedad en la que vivimos (las redes sociales). Siempre se ha luchado, pero siempre somos simplemente descartados como religiosos fundamentalistas.


Pero, seguimos luchando, y seguimos señalando lo que no está bien.


La historia nos dice que una de las señales de la caída de una sociedad es un salto hacia el libertinaje. Pasó en Babilonia, en Grecia, en Roma, y lo estamos viendo ahora, en el Occidente (especialmente los estados unidos). Pero, no quiero ser fatalista. No estoy tratando de decir que la culpa de la destrucción de una nación es la comunidad LGBTTQ+. Eso sería absurdo. Pero, tampoco podemos actuar como si nada anduviera mal en nuestra sociedad.


La pregunta es, ¿qué va a hacer la iglesia? Hasta ahora, lo único que la iglesia parece estar haciendo es brincar entre dos extremos: el silencio y la condenación. Ninguno de estos dos extremos está bien. No fuimos llamados a condenar a las personas al infierno por conductas con las que no estamos de acuerdo, pero tampoco fuimos llamados a guardar silencio mientras la sociedad se pierde en el pecado. Necesitamos una mejor respuesta, y en mi opinión esa respuesta comienza desde el altar. Pero, no se puede quedar en el altar, sino que el mensaje que estamos predicando tiene que manifestarse en nuestro diario vivir. En otras palabras, necesitamos predicar y vivir el evangelio, genuinamente. Pero, no podemos vivir lo que no conocemos, y por eso digo que la respuesta comienza en el altar.


Necesitamos predicaciones bíblicas que realmente edifiquen a la iglesia. Necesitamos una educación cristiana que va más allá de un currículo denominacional. Necesitamos crear discípulos que sienten celos por la Palabra. Necesitamos crear un espacio en donde las personas se sientan cómodas con ser vulnerables, sin miedo a ser condenados. Necesitamos ser mejores ejemplos de Cristo. Necesitamos predicar la Verdad, aunque seamos rechazados por hacerlo. Necesitamos extender nuestras manos al necesitado. Necesitamos unirnos.

Sobre todo, necesitamos a Jesús.


No podemos quedarnos con brazos cruzados mientras se burlan de nuestra fe, mientras corrompen a los niños y a la juventud, mientras la gente se destruye entre ellos mismos. En mi experiencia, la mayoría de nosotros (cristianos) no sabemos lo que creemos, o por qué lo creemos. ¿Cómo, entonces, pretendemos transformar al mundo? ¿Cómo creemos que vamos a estar preparados para enfrentar a un mundo que ama al pecado?

Pero, yo no estoy exento. Sé que me estoy expresando como si el problema fueran "ustedes," y no yo. Pero, yo soy parte del problema, también. Todo lo que he dicho aquí, me aplica a mí, antes que a cualquier otra persona. Yo necesito cambiar. Yo necesito representar mejor a Cristo. Yo necesito predicar y defender mejor al evangelio. No puedo sentarme a ver lo que está pasando, y seguir mi vida como si nada. Pero, tampoco lo puedo hacer solo. Te necesito a tí. Necesito a mi iglesia.


Lo que he descrito aquí es algo que nos debería de preocupar a todos. Es algo que debería de provocar en nosotros un mayor deseo por luchar y defender al evangelio. No son conductas que podemos simplemente aceptar. A la misma vez, queda claro que no podemos cambiar a las personas a fuerza. Al final del día, solo Dios transforma. Pero, esto no es una excusa para guardar silencio.

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