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¿Qué Significa Dar Gracias?


En estos días, los jóvenes de mi iglesia local hicimos un “friends-giving.” Es decir, celebramos el día de Acción de Gracias entre nosotros y algunas amistades invitadas. Días antes del compartir, me senté a reflexionar sobre la frase “dar gracias.” Yo me crié en los estados unidos, así que este día, para mí, se llama “Thanks-giving.” En Puerto Rico, nosotros traducimos esto como “acción de gracias,” pero en realidad lo que significa es “dando (giving) gracias (thanks).”


En palabras sencillas, este es un día de dar gracias. Pero, cuando comencé a reflexionar sobre el significado o las implicaciones de dar gracias, me di cuenta de algo que no tiene mucho sentido para algunas personas, en particular personas que no creen en Dios. Me explico.


Cuando nosotros “damos” gracias, esto implica un dador y un recibidor. En particular, es necesario que exista un recibidor de lo que estamos dando. De lo contrario, no podemos decir que lo estamos dando. Por ejemplo, si yo digo que “yo entregué mis libros,” esto implica que se los entregué a alguien. De lo contrario, no puedo decir que los entregué. Quizás los puse en algún lugar, quizás los perdí, quizás los boté. Pero, si no se los entregué a alguien, no puedo decir que los entregué. Lo mismo ocurre cuando decimos que damos gracias.


A la luz de lo que acabo de decir, entonces, la pregunta que nos debemos de hacer en este día de acción de gracias que estamos por celebrar es, ¿a quién le estamos dando gracias? Para el cristiano, esa respuesta es sencilla: le estamos dando gracias a Dios (principalmente). Pero ¿qué tal del no-creyente? ¿A quién le está dando gracias? Y, no solo eso, podríamos preguntarnos, ¿por qué están dando gracias?


Fíjense que, cuando damos gracias, o sentimos gratitud, esto implica que sentimos que hemos recibido algo bueno inesperado, o inmerecido. Al igual que la acción de dar gracias, entonces, el motivo de gratitud requiere un dador y un recibidor. Es decir, cuando le damos gracias a alguien, es porque entendemos que esa persona nos ha dado algo bueno inesperado, o inmerecido. En la ausencia de un dador y un recibidor, entonces, el acto de dar gracias no tiene nada de sentido.


Sin embargo, cuando analizamos algunos de los motivos por lo cual las personas usualmente dan gracia para esta fecha, nos damos cuenta de que no tienen mucho sentido, en la ausencia de Dios. Por ejemplo, una de las razones por la cual damos gracias es por la vida. Pero ¿a quién le estás dando gracias por la vida? ¿Quién, en este mundo, es el responsable del que estás vivo, en este momento? Algunos quizás dirán, “mis padres.” Pero, aunque tus padres fueron los que tomaron la decisión de unirse un día, lo cual provocó que tú nacieras, ellos no son los responsables del por qué te levantaste con vida esta mañana. Tus padres no se acostaron, anoche, pensando, “Está bien, lo dejaremos vivir un día más.” La verdad es que no existe ninguna persona, en este mundo, que es responsable por tu vida. Por lo tanto, ¿a quién le estás dando gracias? Y, ¿por qué sientes gratitud por algo que nadie te ha dado?


Otro ejemplo es la salud. Muchas veces damos gracias porque tenemos salud, aún dentro de ciertas condiciones. Pero, al igual que la vida, yo me pregunto, ¿quién, en este mundo, es el responsable de que tengas salud? No existe ninguna persona que tenga la capacidad para darte salud. Ni tan siquiera un doctor puede darte salud. El doctor puede ayudarte, darte medicina, tratamientos, etc. Y, todo esto aporta a tu salud. Pero, el doctor no tiene la capacidad, como tal, de decir, “Toma, ten esta salud.” Nuevamente, entonces, ¿por qué damos gracias por la salud, si esto no es algo que alguien nos dio?


El acto de dar gracias, entonces, parece indicar que existe una parte dentro de todo ser humano que reconoce que cosas como la vida y la salud son regalos no-merecidos. También parecemos estar reconociendo que alguien nos dio estos regalos, y por eso sentimos gratitud. Y, esta gratitud es algo natural, no enseñado. Quizás el acto de dar gracias es aprendido, pero la sensación de gratitud, como tal, no lo es. Es algo que todos tenemos, de alguna manera u otra.


La acción de dar gracias, entonces, no parece tener sentido dentro de ciertos contextos, en particular dentro de contextos no-cristianos. El cristiano reconoce que existe un Dios quien nos dio la vida, nos sostiene, nos da salud, bendiciones, etc. Por tal razón le damos gracias. Pero, el no-cristiano está haciendo algo que no tiene sentido, en la ausencia de Dios.


Sin embargo, mi punto aquí no es argumentar para la existencia de Dios, en base de la acción de gracias. Mi propósito es recordarles a todos que, aunque usualmente en esta fecha nos enfocamos en el motivo de agradecimiento, no olvidemos al objeto de nuestro agradecimiento; es decir, Dios. Sin Dios, no tendríamos por qué ni a quién dar gracias. La acción de dar gracias, entonces, está centrada en Dios. Aunque nos sentimos agradecidos por las cosas que recibimos, no pongamos esas cosas en el centro de nuestro agradecimiento. El único que debe de ser el centro de nuestro agradecimiento es Dios. Él es el verdadero motivo de nuestro agradecimiento, y el único que le da sentido a nuestra gratitud.


En este día de acción de gracias, entonces, dad gracias por todas las bendiciones que has recibido, pero, sobre todo, da gracias por Dios. Intenta hacer el siguiente ejercicio: en vez de ir por la mesa, como de costumbre, y pedir que cada cual diga por lo menos una razón por la cual dar gracias, levanten una adoración (lo que entiendas con esa palabra) a Dios, y simplemente dale gracias. Dad gracias a Dios. Dad gracias por Dios. Simplemente, dad gracias

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