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No Somos Cristiano/as

Actualizado: 19 nov 2020

“Soy cristiana, y no voy a la iglesia. Soy cristiana, y no creo que la Biblia es la palabra de Dios. Soy cristiana, y abrazo la positividad sexual, lo cual incluye, pero no es limitado a, sexo fuera de matrimonio.” Jo Luehmann

No conozco mucho sobre Jo Luehmann. Para decir más, nunca había escuchado ese nombre hasta hace varias semanas atrás, cuando me encontré con uno de sus tweets en el cual afirmaba ser cristiana, mientras que a la misma vez afirmaba posturas completamente anticristianas. Decidí buscar su twitter para poder leer más a fondo lo que estaba queriendo decir, sólo para encontrarme con una persona que, al parecer, fue abusada y maltratada por la Iglesia por muchos años, y ahora se dedica a “de-construir y de-colonizar” al cristianismo.


No es la primera vez que escucho esa palabra, “de-construir,” relacionada al cristianismo. La primera vez que la escuché en este contexto fue hace varios meses atrás, cuando dos youtubers (Rhett & Link), los cuales llevo años viendo su contenido, decidieron hacer una serie de videos contando su historia sobre la “de-construcción” de su fe. Esos videos hirieron mi corazón, y sentí mucha tristeza al ver a dos personas que yo admiro y respeto, perder su fe luego de años de luchas intelectuales y emocionales. Inmediatamente, le escribí a los jóvenes de mi iglesia local, ofreciéndoles mi apoyo y mi ayuda en cualquier momento en el que comiencen a tener dudas sobre Dios. Sencillamente, no quería que la historia de Rhett y Link se repitiera en ellos.

Varias semanas más tarde, vi otro video en Youtube, en un canal cristiano que se dedica a la apologética, donde entrevistaba a una mujer, cristiana, la cual pasó por un proceso de de-construcción, similar a la de Rhett y Link. Pero, a diferencia de ellos, ella logró volver a construir su fe, y hoy día se dedica a contar su testimonio alrededor del mundo, dándole esperanza a toda persona que esté pasando por un proceso similar. Fue aquí donde aprendí que esto de “de-construir” es un término común relacionado a la fe, a pesar de que nunca lo había escuchado. Existen miles de personas que se dedican a “ayudar” a las personas a de-construir su fe, y de esta manera lograr ser “libres” del cristianismo que los ha oprimido por tanto tiempo.

En algún momento escribiré más a fondo sobre el tema de la de-construcción de la fe, sus características, y cómo la Iglesia puede responder. Por ahora, quiero enfocarme en el concepto de la fe que nos presenta Jo Luehmann, la autora de la cita que puse al inicio. A diferencia de personas como Rhett & Link, Jo no perdió su fe, ni abandonó al cristianismo. Más bien, lo redefinió de tal manera que puede seguir llamándose cristiana, mientras se siente libre para vivir su vida a su manera.

Esto trae a mi mente la siguiente pregunta: ¿Qué significa ser cristiano?

Cuando yo era más joven, antes de ser cristiano, recuerdo escuchar en muchas ocasiones a ciertos familiares míos afirmar que eran católicos. Sin embargo, estos mismos familiares nunca visitaban a la iglesia, no oraban, no practicaban lo que yo entendía que eran las prácticas comunes del catolicismo, y más chocante aún, algunos de estos familiares también practicaban la hechicería. Esto no es algo limitado a mi familia, nada más, sino que esto es una práctica común en Puerto Rico. El catolicismo ha sido la religión principal de Puerto Rico básicamente desde su colonización, y en la actualidad alrededor del 85% de los puertorriqueños dicen ser católicos. Sin embargo, cuando hablas con las personas y les preguntas sobre el catolicismo, o sobre sus prácticas de vida, te das cuenta de que la gran mayoría realmente no sabe nada del catolicismo, mucho menos lo practica. Podríamos decir lo mismo sobre cualquier denominación, en realidad, pero eso es tema para otro día.

El punto aquí es que, aunque la mayoría de las personas en Puerto Rico dicen ser cristianos, muy pocas realmente practican el cristianismo, y muchos lo combinan con otras prácticas que son opuestas al cristianismo. Siendo esto la realidad, nos podemos preguntar, ¿realmente son cristianos? Pero, para poder contestar esa pregunta, necesitamos volver a la pregunta inicial: ¿Qué significa ser cristiano?

No entraré en mucho detalle sobre algo que la mayoría realmente ya sabe, pero sí quisiera resaltar unos detalles sobre Hechos 11, el cual nos cuenta sobre la primera vez que se le dio el nombre de “cristiano” a la Iglesia (v. 26). En este capítulo, vemos a Pedro defendiendo la evangelización de los gentiles (vv. 1-18), y luego vemos varias referencias al Señor Jesús, o Señor (vv. 19-26). El verso 20 nos habla del “evangelio del Señor Jesús,” el verso 21 dice que un “gran número creyó y se convirtió al Señor,” y el verso 23 vemos una exhortación a que “permaneciesen fieles al Señor.” Es en este contexto de evangelización, conversión, y fidelidad al Señor (Jesús) que los primeros discípulos fueron llamados “cristianos.”

En palabras sencillas, entonces, ser cristiano es ser un seguidor de Cristo. Y, ser seguidor de Cristo es seguir Sus enseñanzas (Mateo 28:19-20; Juan 10:25-28; 14:21-24). Cuando preguntamos, entonces, si las personas descritas arribas realmente son cristianos o no, en realidad la pregunta que podemos hacer es, ¿se puede ser cristiano sin seguir a Cristo? Y, creo que la respuesta clara a esa pregunta es, ¡no!

Si yo digo ser ateo, pero creo en Dios, ¿realmente soy ateo? Si yo digo ser estadista, pero creo en la independencia, incluso en las elecciones voto por el partido independentista, y en los plebiscitos elijo la independencia, ¿realmente soy estadista? Si yo digo ser doctor, pero no conozco nada sobre la medicina, ni la practico, ¿realmente soy doctor? La respuesta clara a todas estas preguntas es, no.

De la misma forma, entonces, si yo no creo en Cristo, y/o no sigo Sus enseñanzas, por más que diga que soy cristiano, la realidad del caso es que no lo soy. Esto es parte de lo que quiso decir Jesús cuando dijo que “por sus frutos los conoceréis” (Mateo 7:16), y Santiago cuando dijo que “la fe sin obras es muerta” (Santiago 2:17). Volvamos ahora, entonces, a las palabras de Jo Luehmann.

En esta serie de tweets, Jo dice que el evangelismo es violencia contra los demás, que no va a la Iglesia, que no cree que la Biblia es Palabra de Dios, afirma el sexo fuera del matrimonio, afirma que todos tienen acceso a Dios (insinuando que no necesitamos a Cristo para conocer a Dios), que es libre para hacer lo que le de la gana (siempre y cuando no lastime a otros), que las personas saben lo que es mejor para ellos mismos, entre muchas otras cosas. Concluye esta serie de tweets afirmando que “esto es mi espacio, y mi verdad…” Contrastemos esto con las enseñanzas de Jesús y la Biblia.

Primero, el llamado al evangelismo, conocido como la Gran Comisión, fue el último mandato de Jesús antes de ascender al cielo (Mateo 28:19-20). No se puede ser cristiano, y rechazar el llamado a evangelizar. Segundo, la Biblia nos exhorta a no dejar de congregarnos (Hebreos 10:25-27). Tercero, Jesús afirmó en más de una ocasión que las escrituras fueron inspiradas por Dios a través del Espíritu Santo (Marcos 12:36), incluso lo cita frecuentemente, afirmando su autoridad (Mateo 19:4-6), y Pablo afirma que “Toda la Escritura es inspirada por Dios…” (2 Timoteo 3:16). Cuarto, el sexo fuera del matrimonio es condenado, tanto en el antiguo, como en el nuevo testamento. Quinto, Jesús afirma que “nadie viene al Padre, si no es por mi” (Juan 14:6). Sexto, Pablo nos exhorta a que no usemos nuestra libertad para servir a la carne (Gálatas 5:13), y la Biblia de principio a fin está llena de mandatos y prohibiciones, enseñándonos que no somos libres para hacer lo que nos de la gana. Séptimo, la Biblia nos dice que el corazón es engañoso (Jeremías 17:9), Pablo nos describe la lucha entre la carne y el espíritu (Romanos 7:15-20), y nos dice que el Espíritu en ocasiones intercede por nosotros en la oración, ya que nosotros no siempre sabemos lo que nos conviene (Romanos 8:26-27). En otras palabras, no es cierto que las personas saben lo que es mejor para ellos, sino que solo Dios sabe lo que más nos conviene.

En fin, literalmente todas las afirmaciones hechas por Jo Luehmann en estos tweets contradicen las enseñanzas de Jesús, y las enseñanzas bíblicas. Cuando ella hace estas afirmaciones, manteniendo que es cristiana, esto es el equivalente de decir que soy doctor, pero no sé nada de medicina, ni la practico. Es una contradicción de las más grandes que puede haber. Por tal razón, no me sorprende que concluye sus tweets afirmando su espacio y su verdad, ya que en su corazón reconoce que, aunque dice ser cristiana, ninguna de sus afirmaciones representa la Verdad de Cristo.

Pero, la realidad es que no tenemos que irnos tan lejos para ver tal contradicción. No necesitamos un ejemplo tan extremo como el de Jo Luehmann para ver que tenemos un problema serio en la Iglesia, el cual requiere acción inmediata. Para ver este problema solo necesitamos congregarnos regularmente en alguna iglesia, de cualquier denominación, y notaremos de inmediato que la mayoría de las personas luchan con esta doble vida, y la solución para muchos es simplemente redefinir lo que significa ser cristiano.

En mi experiencia, por ejemplo, la mayoría de los jóvenes que dicen ser cristianos, van a la iglesia semanalmente, incluso son parte de diversos ministerios, se encuentran bebiendo y emborrachándose los fines de semana, como si esto no fuera nada malo. Muchos luchan con la pornografía, la fornicación, quieren o se hacen tatuajes, escuchan música que promueve al pecado, hacen chistes de doble sentido constantemente…en fin, viven dobles vidas. La realidad es que esto es una lucha que todos tenemos o hemos tenido en algún momento dado. No se trata de juzgarlos por tener estas luchas. El problema es que…¡no luchan! En vez de reconocer su pecado, arrepentirse, y tratar de resistirlo (lo cual es imposible sin el Espíritu Santo), la mayoría de las personas simplemente redefinen lo que significa ser cristiano, y siguen viviendo sus vidas.


Para muchos, es perfectamente aceptable dejar de llamarle a ciertas cosas “pecado,” y de esta manera pueden practicarlas sin sentir que están pecando. Esto es el equivalente de tener cáncer, pero en vez de buscar un tratamiento para poder vivir, simplemente le cambio el nombre y digo que es un catarro, y con esto pretendo que el cáncer no me consuma. Pero, ¡el cáncer te va a consumir, lo reconozcas o no! De la misma forma, el pecado solo produce muerte física y espiritual, nos lleva a la condenación eterna, y la única solución a esto es entregar tu vida a Cristo y arrepentirte. Dejar de llamarle “pecado” al pecado, no borra al pecado ni a sus consecuencias.

Decir que soy cristiano, no me hace cristiano. Decir que creo en Cristo, no es creer en Cristo. Y, ninguna de estas dos afirmaciones produce salvación. El ser cristiano es seguir a Cristo, y seguir a Cristo implica obedecer Sus mandamientos. La obediencia es parte de la fe, entonces, y por lo tanto es una parte esencial del cristianismo.

Mi exhortación con este escrito es que volvamos a Cristo. La Iglesia tiene que predicar a Cristo, y no solo en un contexto de esperanza terrenal, sino en un contexto de salvación eterna, lo cual requiere hablar del pecado. Sólo cuando hagamos esto, podemos ser llamados cristianos.

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