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Jesús, el Hijo de Dios: ¿Qué Significa?

Actualizado: 3 feb 2023



Acabo de ver un video hablando sobre Jesús, como Hijo de Dios. El video dice que, aunque los cristianos interpretan esta frase como evidencia de que Jesús es divino, en realidad esto no es lo que la frase significa en la Biblia. En la Biblia, según el video, diversas personas o grupos de personas son llamados “hijos de Dios,” sin ninguna referencia a su deidad. Por ejemplo, en Éxodo 4:22, Dios nos dice que “Israel es mi hijo, mi primogénito.” Similarmente, ángeles (Job 1:6), reyes (1 Crónicas 28:6), y cristianos en general (Mateo 5:9) son llamados hijos de Dios en la Biblia. Ningunas de estas figuras son consideradas divinas, ni en la Biblia ni por cristianos modernos. ¿Por qué, entonces, pensamos que en el caso de Jesús significa esto?


El argumento del video, entonces, es que el título de “hijo” o “hijos de Dios” no se usa en la Biblia para afirmar la deidad de ninguna persona. Más bien, lo que implica es simplemente una relación especial entre el Padre y Sus hijos, en especial en el caso de los reyes. Ser hijo de Dios, según el video, simplemente significa que has sido escogido/a por Dios, y disfrutas de una relación especial con Él. Esto mismo, entonces, significa en el caso de Jesús.


En respuesta a este argumento, les voy a adelantar una parte de uno de los capítulos de mi próximo libro, en el cual estaré analizando la identidad del Padre. Creo que es un error enfocarse solamente en el título de “hijo de Dios,” sin tomar en consideración el contexto en el cual Jesús es llamado “Hijo de Dios.” Y, parte de este contexto es el uso del título de “Padre,” para referirse a Dios. Lo primero que tenemos que hacer, entonces, es entender lo que los autores bíblicos y su audiencia original querían decir cuando le llamaban a Dios, “Padre,” y para esto necesitamos buscar todos los versos que usan este título para Dios, leerlos y analizarlos. Pero, no se preocupen, ya yo he hecho ese trabajo por ustedes. He aquí algunas de mis conclusiones.


El Contexto del Padre


Lo primero que encontré interesante sobre el uso del título de “Padre” en referencia a Dios en la Biblia es la desproporción con el cual el título aparece entre en antiguo y el nuevo testamento (AT y NT, respectivamente). En el AT, este título se usa alrededor de 14 veces. Sin embargo, en el NT, se usa sobre 200 veces, 142 de ellas siendo en los evangelios, solamente, y casi todas de ellas saliendo de la boca de Jesús. Esto es importante por varias razones, una de ellas siendo que claramente Jesús se sentía mucho más cómodo usando este título que los autores bíblicos. En el AT, vemos solo uno o dos ejemplos de alguien llamándole a Dios su Padre. La gran mayoría de las veces en el que este título se usa en el AT, es Dios mismo el cual lo está usando.


Para el tiempo de Jesús, entonces, no era normal que una persona le llamara a Dios su Padre, o se llamara a sí mismo Su hijo/a. Sin embargo, esta es la manera más común de Jesús para referirse a Dios. Ya con esto podemos ver indicios de que la relación entre Jesús y Dios (el Padre) era distinta a la nuestra con Dios. Esta relación especial también la podemos ver en el uso de la palabra, “Abba,” para referirse a Dios, Su Padre (Marcos 14:36). La palabra “Abba” es una palabra aramea (el lenguaje que muchos expertos piensan que era el lenguaje primario de Jesús), la cual significa “Padre,” pero a la vez no es como nuestra palabra “Padre.” Según los expertos, “Abba” refleja una relación íntima entre un padre y un hijo, y por tal razón piensan que la traducción correcta de esta palabra sería algo como, “papá,” o “papi.”


La importancia de esta palabra está en el hecho de que no tiene precedentes bíblicos. Es decir, no existe ningún ejemplo bíblico, antes de Jesús, de alguien sintiendo tanta confianza como para llamarle a Dios, “Abba.” El título de Padre era uno de respeto y honra, pero el título de Abba es uno de intimidad. No es casualidad que Jesús fue el primero en usar esta palabra para referirse a Dios. Claramente, refleja una relación especial entre Jesús y el Padre que no existía entre Dios y Su Creación anterior a Jesús. Digo “anterior a Jesús” porque luego de Jesús, esta palabra se usa para referirse a la relación entre los creyentes y Dios (Romanos 8:15; Gálatas 4:6), pero en ambos casos el mensaje de Pablo es que nosotros podemos llamarle “Abba” a Dios porque hemos sido adoptados por medio de Jesús. Aún en el caso de nosotros, entonces, es solamente por Jesús que se puede tener este tipo de relación íntima con Dios.


Ya hemos visto dos indicios de que la relación Padre/Hijo entre Jesús y Dios es distinta a la del resto de la Creación y Dios. Pero, esto no es todo. En mi estudio del Padre para mi disertación y para el próximo libro, descubrí algo sumamente interesante sobre cómo Jesús se refiere al Padre en los evangelios. Cuando Jesús habla sobre el Padre con relación a nosotros, siempre dice “tu Padre.” Sin embargo, cuando habla del Padre con relación a Él, siempre dice “mi Padre.” Es decir, Jesús siempre dice “tu Padre” o “mi Padre,” pero nunca dice “nuestro Padre.” Es tan notable e intencional este patrón que, aun cuando gramáticamente hablando tiene más sentido decir “nuestro Padre,” Jesús no lo dice. Por ejemplo, hablando con María Magdalena, Jesús dice, “Subo a mi Padre y a vuestro Padre, a mi Dios y a vuestro Dios” (Juan 20:17). ¿Por qué no dijo, simplemente, “Subo a nuestro Padre”? ¿Por qué insiste en hacer una distinción entre “mi Padre” y “vuestro (tu) Padre”? Nuevamente, claramente esto es intencional, y no lo podemos ignorar.


Esto es lo que yo le he llamado “El Patrón de los Evangelios,” y claramente nos demuestra que la relación Padre/Hijo entre Jesús y Dios es de una naturaleza totalmente distinta a la nuestra con Dios. Este es el contexto en el cual ocurre el título de “Hijo de Dios,” sin el cual no podemos entender correctamente sus implicaciones. Con estos 3 ejemplos, entonces, podemos ver que es incorrecto decir, como decía el video que vi, que el título de “Hijo de Dios” para referirse a Jesús significa lo mismo que significa cuando se usa en referencia a otros seres humanos, o incluso a los ángeles. Esto sin tomar en consideración el contexto cultural en el cual era común usar este título para referirse a reyes, los cuales eran considerados dioses. El título sí tiene implicaciones de deidad en esa cultura, entonces, y en el caso de Jesús claramente tiene implicaciones distintas a las que tiene cuando se usa en referencia a los seres humanos.


Hijo de Dios


“Pero, Manuel, no estamos hablando sobre el Padre. Estamos hablando sobre la frase, 'hijo de Dios.' Nadie niega que la relación entre Jesús y el Padre es distinta a nuestra relación con Dios.”


La razón por la cual he dedicado este espacio al concepto de “Padre,” en cuanto a se refiere a Dios, es porque este es el contexto en el cual se le llama “Hijo de Dios” a Jesús. En otras palabras, debido a la naturaleza especial de la relación entre Jesús y el Padre, algo que los autores bíblicos claramente entendían, podemos asumir que, cuando le llamaba a Jesús “el Hijo de Dios,” se referían precisamente a esta relación especial. No podemos desligar el concepto del Hijo de Dios de concepto de Dios como el Padre de Jesús. Y, por tal razón entiendo que es importante entender todo lo antes mencionado.


Pero, la realidad del caso es que no necesitamos entender todo esto para entender las implicaciones de la frase, “Hijo de Dios,” en cuanto le aplica a Jesús, ya que la misma Biblia nos lo explica claramente. Juan 5:18 dice, “Por esto los judíos aún más procuraban matarle, porque no solo quebrantaba el día de reposo, sino que también decía que Dios era su propio Padre, haciéndose igual a Dios.” ¿Se dieron cuenta? Los mismos judíos del primer siglo entendían que Jesús, al llamarse a sí mismo el Hijo de Dios, se estaba haciendo “igual a Dios.” Esta frase, entonces, como la usa Jesús, implica que Jesús es Dios, y podemos ver que esto no es un argumento de los cristianos modernos, sino que es como los judíos del primer siglo lo entendían. No es que los cristianos malinterpretamos el título de “Hijo de Dios” como una referencia a la deidad de Jesús; es que esta es la manera en que todo el mundo entendía esta frase en el primer siglo, y por tal razón los judíos querían matar a Jesús (por blasfemia).


¿Por qué, si la frase era común y se usaba para referirse a los seres humanos, los judíos querían matar a Jesús por usarla? Claramente, la forma en que Jesús la usaba era distinta a como era usada en el pasado. Por tal razón tomé el tiempo para hablar un poco sobre el título de “Padre” en el antiguo y nuevo testamento. Este contexto nos ayuda a entender la diferencia entre llamarle a Jesús “Hijo de Dios” y llamarme a mí mismo un “hijo/a de Dios.” No es la misma relación, y no tiene las mismas implicaciones. En el caso nuestro, somos hijo/as de Dios en el sentido de que fuimos creados por Él. También somos hijo/as de Dios si decidimos creer en Él como nuestro Salvador. En ambos casos, la relación está centrada en lo que Dios ha hecho por nosotros (crearnos y salvarnos), y no en la naturaleza de la relación. En el caso de Jesús, sin embargo, la relación está centrada en la misma naturaleza de Jesús, y por tal razón Jesús se sentía tan cómodo llamándole a Dios, Su Padre, y hasta en usar una palabra tan íntima como “Abba,” para referirse a Él. El contexto bíblico, el uso de los artículos (mi Padre o tu Padre), y contexto cultural, junto con el testimonio de Juan 5:18 nos enseña, claramente, que el título de Jesús como Hijo de Dios era uno especial. Y, una de las implicaciones de este título es precisamente que Jesús es Dios.


Por tal razón, Juan nos dice que Dios ha dado “a su Hijo unigénito, pera que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Si todos somos hijos de Dios, al igual que lo era Jesús, ¿Por qué Juan nos dice que Jesús era el único (unigénito) Hijo de Dios? La respuesta es porque Jesús es Hijo de Dios de una manera distinta al que nosotros somos hijos de Dios. ¿En qué sentido? En el sentido explicado arriba, es decir, en el sentido de que Jesús comparte la misma naturaleza divina de Su Padre. Pienso que esto es una realidad inescapable, y personas como la del video que mencioné al inicio de este artículo están cometiendo un error en intentar interpretar esta frase fuera de su contexto correcto.

En fin, Jesús es Dios, y el título de Hijo de Dios refleja esta verdad.

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