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¿Hasta Cuándo?


Hace varias semanas atrás me encontré con la noticia de que un pastor de Texas levantó una demanda en contra de Kanye West por alegadamente usar parte de uno de sus sermones en una de sus canciones más recientes, sin su permiso. Recuerdo pensar, ¿en qué mundo estamos viviendo en donde un pastor esté demandando a alguien por compartir su sermón? ¿Acaso esto es un buen reflejo de Cristo? ¿Acaso esto ayuda a esparcir el evangelio? ¿Acaso nuestras predicaciones se han alejado tanto de la Palabra de Dios que literalmente nos convertimos en los creadores y dueños absolutos de nuestros mensajes? Entiendo perfectamente que aquí puede haber un buen argumento legal (en realidad no lo sé), pero no creo que ese sea el punto. Lo que sí sé es que, en un mundo en donde la imagen que las personas tienen de la iglesia es uno negativo, esta demanda no ayuda en nada. Tanta necesidad en este mundo, y aquí estamos peleando entre nosotros mismos sobre los derechos de autor de una de nuestras predicaciones. Increíblemente absurdo.


Por otro lado, hoy, también en Texas, hubo otra masacre en una escuela, donde murieron por lo menos 19 niños, y una maestra. Aún recuerdo la primera vez que algo como esto ocurrió en Columbine, en el 1999. Recuerdo lo chocante que fue escuchar tal noticia, y unos días después mientras estaba en la escuela, recuerdo escuchar un ruido fuerte en los pasillos, e inmediatamente todos nos quedamos en silencio, sin saber qué hacer. El maestro cerró la puerta, y nos quedamos en silencio por un buen rato, antes de continuar con la clase. Este era el nivel de tensión, luego de la masacre de Columbine, un evento sin paralelo, en aquel entonces. Hoy, sin embargo, la masacre de Texas, aunque triste, es solo uno de muchos eventos similares. Ya parecemos estar tan acostumbrados a estos eventos que los olvidamos rápidamente. Ahora mismo lo vemos en todas las noticias, y volverán las discusiones políticas sobre el control de armas, y todo el mundo en las redes se expresará, exigiendo cambios. Pero, en una semana o menos, todo el mundo seguirá con su vida, no veremos ningún cambio, y no volveremos a tocar el tema...hasta la próxima masacre.


Les recuerdo que, mientras todo esto está ocurriendo, un pastor está demandando a un rapero por usar uno de sus sermones.


En medio de estos dos eventos, surge un nuevo reportaje sobre diversas investigaciones a la Convención de Bautistas del Sur en donde se revelan alrededor de 20 años de abuso sexual, resultando en cientos de víctimas, incluyendo niños y niñas, a manos de líderes religiosos, incluyendo pastores. Por años, estas víctimas han sido silenciadas, y los líderes religiosos han usado su poder para proteger a los agresores, en vez de a sus víctimas, aún en casos en donde la evidencia era clara. Esto es algo verdaderamente asqueante, y mientras esto ocurre, les recuerdo...hay un pastor demandando a un rapero por usar uno de sus sermones.


Escojo el ejemplo del pastor demandando al rapero solo porque es de lo más reciente, y de las cosas más absurdas que he escuchado en hace mucho tiempo. Pero, el punto aquí no es criticar a ese pastor, al cual ni conozco. El punto es que el mundo parece estar cayéndose en cantos, niños están siendo asesinados, personas están siendo abusadas sexualmente frente a nuestros ojos, y mientras tanto la iglesia se encuentra en sus púlpitos, celebrando otro aniversario, otro pentecostés, otra de nuestras fiestas, peleando entre nosotros...en fin, haciendo de todo excepto lo que el mundo necesita que hagamos.


En el pasado, he sido enfático en la necesidad de predicar correctamente, pero la realidad es que una mera predicación buena no es suficiente. Sigo haciendo esa exhortación, pero cada día siento que el tiempo para eso ha pasado. Ya no es suficiente predicar un buen mensaje. Mientras personas están siendo abusadas sexualmente en nuestras iglesias, no puedo enfocarme en solo predicar un buen sermón. Mientras niños y niñas están siendo asesinadas en sus escuelas, no puedo limitarme a las predicaciones de cada domingo. La pregunta que nos tenemos que estar haciendo en este momento no es, ¿qué vamos a hacer en nuestro próximo aniversario? o ¿cómo vamos a celebrar el día del pastor? o ¿cuánto dinero necesitamos para renovar nuestro templo? Lo que deberíamos de estar preguntándonos es, ¿qué vamos a hacer ante tal maldad como las que he descrito, aquí? ¿Qué estamos haciendo frente a todas estas situaciones por la cual estamos viviendo? Entiendo perfectamente que la iglesia no fue llamada a la reformación social. Nuestro trabajo principal no es resolver los problemas del mundo. Pero, a la misma vez no le veo el punto de una iglesia que no haga nada ante los males que el mundo enfrenta, y peor aún, que es partícipe de esos males.


Ante estas realidades que estamos viviendo, puedo entender el por qué el mundo ha perdido su confianza en nosotros. Cuando literalmente cientos de líderes cristianos están abusando sexualmente de menores de edad (y adultos, también), no podemos pretender que el mundo tome en serio nuestro clamor por las vidas indefensas en el vientre. Mientras mujeres están siendo obligadas a guardar silencio ante el abuso de sus esposos, por aquello de proteger el imagen del hombre, no podemos pretender que el mundo tome en serio nuestras enseñanzas sobre el amor y el matrimonio. Y, no estoy diciendo que es correcto rechazar al cristianismo en general por las conductas de algunos, pero sí estoy diciendo que lo entiendo. Es completamente entendible perder tu confianza en un grupo de personas que solo parecen estar ahí para controlar tu vida, pero no están ahí en tu momento más difícil. Y, si nada de lo que estoy diciendo aquí refleja tu congregación, o tu vida, pues perfecto. Celebremos eso, pero no lo usemos como una excusa para ignorar lo que está ocurriendo a nuestro alrededor.


La intención de mis palabras no es afirmar que el cristianismo en general, o la iglesia en su totalidad, es malo o mala. Ni tan siquiera creo que esto sea el caso en la mayoría de las iglesias. Mi intención es expresar la frustración que siento al leer estas noticias, y saber que soy parte de esa iglesia que está siendo señalada. Siento frustración saber que tenemos que hacer algo, pero no sé qué hacer. Me siento frustrado, enojado, y a la vez inútil ante el sufrimiento de tantas personas a manos de nuestros líderes, o a manos de la iglesia en general. Pero, sobre todo, me siento triste, y este escrito es un leve desahogo.


19 niños acaban de perder su vida, y otros 12-13 han sido heridos. ¿Cómo no sentir tristeza y frustración? ¿Hasta cuándo vamos a seguir permitiendo que estas cosas ocurran, especialmente las que ocurren en nuestras propias congregaciones? No escribo pretendiendo tener la solución. No la tengo. Tampoco escribo con una mano señaladora, diciendo, “Ustedes tienen que cambiar. Yo estoy bien.” Yo también soy parte de la iglesia. Pero, escribo con ardor en mi corazón, sintiendo y temiendo que estas palabras caerán a un vacío, no harán ninguna diferencia, y seguiré sintiendo la inutilidad de no poder hacer nada.

Recuerdo que, aún luego de mi conversión inicial hace alrededor de 15 años o más, yo decía que no quería ser parte de la iglesia. La razón es que yo no creía en la religión institucionalizada, y porque mi experiencia con la iglesia hasta ese punto había sido principalmente negativa. Hoy vuelvo a sentirme así. No quisiera ser parte de esta institución que ha causado tanto dolor a tantas personas. Quisiera que mi fe no fuera parte de una mera religión, gobernada por seres humanos imperfectos, lo cual resulta en tantos problemas innecesarios. Quisiera sentir que soy parte de una familia; un Cuerpo que tiene celo por la Palabra de Dios, que se ama verdaderamente los unos a los otros, y que busca ser luz en dondequiera que esté. Pero, muchas veces siento que no es así. La realidad es que esa luz parece que cada día se va oscureciendo más y más, y no siento que estamos haciendo nada para volverla a encender. Esto me desanima, me llena de miedo, y de mucha tristeza.


Pero, la solución no es irme, y tampoco ese es mi deseo. Yo soy cristiano, y lo seré hasta el día de mi muerte. Eso quiere decir que, en buenas o malas, soy parte del Cuerpo de Cristo, y lo amo, aunque me cause tanta frustración, a veces. También reconozco que, aunque ahora mismo estoy hablando sobre lo negativo, no todo es negativo. La realidad es que la iglesia ha hecho, y continúa haciendo, muchas cosas buenas, entre ellas predicar el evangelio de salvación. Pero, de vez en cuando es difícil enfocarme en esas cosas cuando lo único que veo y escucho todos los días es lo negativo. Admito que comencé a escribir este blog con coraje en el corazón, pero mientras he ido escribiendo he sentido un poco de la paz de Dios, recordándome que somos meros seres humanos, y exhortándome a que no pierda mi enfoque. Pero, no tomen estas últimas palabras como excusa para seguir con los ojos cerrados y los brazos cruzados. Hay un problema real, la iglesia está en necesidad de una reformación, y el mundo necesita que esto ocurra pronto.


Es completamente inaceptable que cosas como las que he mencionado aquí estén ocurriendo frente a nuestros ojos, mientras nuestra mirada esté puesta en cosas triviales. La iglesia tiene que enfrentar al pecado que anda rampante por nuestras congregaciones, denunciar los males del mundo, y poner el evangelio en acción. No se puede quedar solamente en palabras y en sermones bonitos cada domingo. Y, esto no quiere decir simplemente que vayamos al capitolio a protestar en contra de las leyes que atentan en contra de nuestra fe. No critico eso, pero eso no es suficiente. Esa no es la única imagen que el mundo debería de tener de nosotros. Recordemos que, mientras nosotros vemos esas protestas como salir a defender la santidad de la vida, el mundo lo ve como un atento en contra de sus derechos. Por lo tanto, sigamos con esas luchas, pero no podemos permitir que eso sea lo único que el mundo vea de la iglesia. No podemos seguir siendo definidos sólamente por las cosas a las que estamos en contra, sino que el mundo necesita sentir que realmente le amamos, y que estamos a su favor.


El mundo necesita ver una iglesia que literalmente está ahí con ellos en medio de sus circunstancias. Necesitan ver a una iglesia que le importe, no solamente los temas candentes como el matrimonio entre parejas del mismo sexo o el aborto, sino el discrimen, la pobreza, el sufrimiento en general, los derechos laborales de los empleados, la educación, la protección del medio-ambiente, los niños, la violencia, el abuso sexual, el maltrato, el trato de los ancianos, etc. Pero, más allá de estos temas, el mundo necesita una iglesia que esté presente en sus vidas de manera positiva, celebrando sus victorias, y llorando con ellos en su sufrimiento. Todo esto es aparte de la necesidad principal de una iglesia que predique el evangelio de salvación, tanto con sus palabras, como con sus vidas. De nuevo, la iglesia no está aquí para provocar una reformación social, pero en las palabras del evangélico Carl Henry, una iglesia que no esté envuelta en los asuntos sociales es una iglesia que pierde toda relevancia ante el mundo. Y, en un mundo en donde la iglesia ya no tiene relevancia, el evangelio que estamos predicando no será escuchado.


En este momento, quizás el mensaje que debí haber escrito, aquí, era sobre el sufrimiento. ¿Por qué Dios permite el sufrimiento? Quizás debí haber hablado más sobre esta gran tragedia que ha ocurrido en Texas, ofreciendo palabras de consuelo, explicando lo que la Palabra nos enseña sobre estas situaciones, y afirmando lo que Dios está haciendo en medio de esta tragedia. Pero, la verdad es que este es el mensaje que sentí en el corazón escribir. Habrá muchas personas en las redes hablando sobre estos otros temas, en particular la tragedia de Texas. Muchos ofrecerán sus opiniones sobre lo que tenemos que hacer para evitar otra masacre en el futuro. El tema será politizado por todos lados, y los medios no hablarán de nada más porque saben que este es el tema de interés actual. Es posible que en otra ocasión vuelva a tocar este tema con otro enfoque, pero por el momento dejaré a otros que se encarguen de eso.


En este momento, sentí escribir sobre un problema que no está siendo discutido: el rol de la iglesia en medio de una sociedad que está sufriendo, y el estado decayente del cristianismo moderno. Como expliqué arriba, mi deseo principal era deshogarme, pero la verdad es que hay mucho que deseo decir que no me sería apropiado decir en este formato. Por tal razón, he intentado darle un toque un poco más positivo, en los últimos párrafos. Pero, la realidad es que no me siento positivo, y sé que lo que he escrito no es suficiente. Mientras leo lo que he escrito, me doy cuenta que no he podido poner en palabras lo que realmente siento, pero tendré que complacerme con lo que he podido expresar. Les dejo con una pregunta de reflexión:


Si tu congregación desapareciera mañana, en un instante, ¿habría alguna diferencia significativa en tu pueblo?


Si el mundo puede seguir más o menos igual, con o sin la presencia de nuestra iglesia o congregación, estamos haciendo algo mal. 20 personas fueron asesinadas en Texas, ayer. Claramente, lo que estamos haciendo hasta el momento no es suficiente. Necesitamos más. Dios nos ayude a identificar qué es lo que necesitamos hacer, y que nos de las fuerzas para ponerlo en acción. No sé hasta cuándo podemos seguir como estamos, pero se siente que estamos cerca de no poder aguantar más. Ojalá se vea un cambio pronto, comenzando por nosotros.

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