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Cuando un Héroe Cae

Actualizado: 12 feb 2021


En mayo del 2020, la comunidad cristiana estuvo de luto por la muerte de Ravi Zacharias, uno de los apologetas más reconocidos por los últimos 30 años. Hoy, esa tristeza adquiere un nuevo significado al enterarnos que, durante esos 30 años, Ravi había usado su poder y su influencia para acosar y abusar sexualmente a un sinnúmero de mujeres, muchas de ellas jovencitas, marcadas por traumas anteriores, y de bajos recursos. Luego de varios meses de investigación, decenas de testimonios, mensajes de textos y cientos de fotos de mujeres (algunas desnudas) encontradas en cuatro celulares distintos (todos usados por Ravi durante los últimos años), se ha confirmado que, como mínimo, Ravi mantuvo varias relaciones amorosas con diversas mujeres en distintos países (cometió adulterio), además de los abusos sexuales mencionados arriba.


El dolor que una vez sentimos por la pérdida de un “héroe” de la fe, ahora se convierte en dolor por sus víctimas y su familia, la cual seguramente debe de estar destrozada ante esta revelación. Para algunos, ese dolor se ha convertido en ira, desilusionados por un hombre que parecía ser un verdadero ejemplo cristiano. En mi caso, además de estas emociones, lo que ha provocado esta situación en mí son preguntas; preguntas que, probablemente, nunca pueda contestar.


¿Qué hacemos, por ejemplo, con las enseñanzas de este hombre? Yo nunca fui muy seguidor de su trabajo, ya que, honestamente, lo encontraba un poco aburrido. En ocasiones me molestaba cuando le hacían una pregunta, y parecía dar mil vueltas antes de contestar. Pero, luego de su muerte, adquirí una apreciación por sus mensajes, y fueron varias las semanas en las que me sentaba a ver video tras video, impresionado por su conocimiento y sabiduría. Uno de sus mensajes más impactantes, para mí, hablaba sobre el amor de Dios, y cómo reconciliar esto con la maldad del mundo. La respuesta de Ravi me dejó sumamente impresionado, afirmando la supremacía del amor de Dios sobre todas las cosas, la importancia del libre albedrío, y las consecuencias de usar ese libre albedrío para hacer el mal.


Ese mensaje adquiere otro significado, sabiendo, ahora, la realidad detrás de las cortinas.


Otra pregunta: ¿Cómo puede un hombre tan apasionado por el amor de Dios hacerles daño a tantas personas? Yo entiendo perfectamente que el ser humano es imperfecto, cometemos errores, y en ocasiones el pecado es más fuerte que nosotros. Todos caemos; de eso no hay duda. Pero, no estamos hablando de un mero error, una falta de juicio, una entrega temporera a la tentación. Estamos hablando de un patrón de abuso sexual, emocional, y espiritual, que permaneció por años. ¿Cómo puede un hombre de Dios hacer tal cosa? ¿Será que no era un cristiano genuino? O, ¿será que mis creencias sobre lo que un cristiano es capaz de hacer están erradas?


Ambas preguntas pueden ser contestadas con un “si,” o un “no,” y ambas respuestas son problemáticas. Si no era un cristiano genuino, por ejemplo, ¿cómo logró impactar a tantas vidas? Cientos de personas habían sido edificadas a través de su ministerio. Muchos conocieron a Cristo por medio de uno de sus mensajes. Un sinnúmero de cristianos, cuya fe estaba menguando a raíz de sus dudas, fueron fortalecidos, luego de escuchar una de sus respuestas. ¿Cómo puede un hombre que no es de Dios tener tanto fruto?


Por otro lado, si verdaderamente era cristiano, ¿cómo explicamos sus acciones? Jesús nos dice que “por sus frutos, los conoceréis.” Un buen árbol no puede producir malos frutos, y viceversa. ¿Cómo pudo, entonces, un hombre de Dios ser tan malvado en secreto? Y, quizás más importante aún, si verdaderamente era un cristiano, ¿estará Ravi en el paraíso, ahora mismo, aún luego estos actos?


Cabe notar que, con este blog, no estoy buscando resolver estos problemas, o contestar estas preguntas. Honestamente, en esta ocasión el blog se ha convertido en mi desahogo, y espero que mis expresiones no creen más dudas en ninguno de los que me están leyendo. Yo sé que hay respuestas a estas preguntas, y también reconozco que no lo puedo conocer todo. He aceptado eso, hace muchos años, pero no deja de ser frustrante.


Mientras escribo, me pongo a pensar que yo tengo todas estas dudas, y ni tan siquiera fui muy seguidor de Ravi. ¿Qué tal de todas esas personas que pusieron su confianza en él, y fueron marcados positivamente por su ministerio? ¿Cómo se sentirán, ahora? ¿Quién los ayudará a lidiar con las dudas, las cuales seguramente están enfrentando en estos momentos?


Quizás es por esto que la Biblia nos recuerda, una y otra vez, que no podemos poner nuestra confianza en otros seres humanos, sino que, el único que es digno de confianza es Dios.


Pero, esto no es suficiente. Como iglesia, no podemos ignorar todas estas preguntas que surgen en medio de esta situación. Si hay algo que esta situación provoca en mí, además de tantas preguntas, es el deseo y la pasión por ser mejor. Tengo que ser mejor. TENEMOS que ser mejor. La iglesia no puede conformarse con cristianos que viven dobles vidas, sino que tenemos que aspirar a ser, y formar, cristianos íntegros.


¿Qué significa ser íntegro? Significa ser cristiano en público, y en privado; cuando te ven, y cuando no te ven; en lo grande, y en lo pequeño; en el templo, y en la intimidad; en la escuela, en el trabajo, y en el hogar. Significa que no hay ninguna área de nuestra vida, la cual no tiene que ser entregada por completa a Dios. Nosotros le pertenecemos a Él, y es por Él que debemos de vivir. Eso quiere decir que todo lo que hago…escúchame bien…todo lo que hago, tiene que ser para Cristo.


La situación de Ravi ha provocado una reevaluación de su ministerio, y han comenzado un proceso de investigación, intentando reformar sus políticas y prácticas, las cuales pudieron haber permitido que alguien como Ravi hiciera lo que hizo. Creo que algo similar tiene que hacer la iglesia, en general. Debemos de evaluar cómo hemos respondido a situaciones de acoso, abuso, discrimen, etc., en el pasado. ¿En dónde hemos fallado, y cómo podemos mejorar? Debemos de crear políticas y prácticas saludables, que no den espacio para tales conductas pecaminosas, como crear un sistema de rendimiento de cuentas, aún en nuestros líderes (en ocasiones, por ejemplo, nos creemos que los pastores o líderes religiosos no tienen que rendirle cuentas a nadie, excepto a Dios. Es precisamente por eso que alguien como Ravi pudo ocultar sus conductas por tanto tiempo).


Debemos pedir perdón. Claramente, hemos fallado, y muchas personas han sido abusadas y heridas dentro de nuestras congregaciones. Y, en ocasiones, algunos han intentado ocultar esa realidad. Muchas veces salimos a la defensa de nuestros líderes, y marginalizamos a las víctimas. Esto es inaceptable. De nuevo, tenemos que pedir perdón, a Dios primeramente, pero también a esas personas, las cuales quizás han sufrido tanto por nuestra inacción.


Hay muchas medidas prácticas que la iglesia debería de comenzar a tomar, pero no podemos ignorar la vida espiritual. Por lo tanto, además de estas medidas, debemos reevaluar si estamos predicando la Palabra de verdad, o si meramente la estamos usando para promover nuestras propias creencias. Debemos de re-enfocar nuestro mensaje en el evangelio. Debemos de fomentar la oración, individual y corporal, y el ayuno (de manera saludable).


En fin, la iglesia necesita ser reformada; necesitamos un despertar. Ya estoy cansado de ver cómo ocurren tantas cosas, mientras la iglesia guarda silencio. No podemos guardar silencio. No podemos quedarnos con los brazos cruzados. Todos saben cuán importante es, para mí, el predicar la Palabra y el verdadero evangelio. Pero, además de predicar el mensaje, necesitamos actuar. Necesitamos estar más envueltos en el mundo, luchando en contra de las injusticias de nuestra sociedad, mostrándole al mundo que verdaderamente los amamos, no solo con palabras, sino de corazón.


La situación de Ravi Zacharias me ha hecho reflexionar en muchas cosas, la mayoría de las cuales no caben aquí. Me ha hecho reevaluar mi propia conducta y forma de expresar. ¿Habré herido a alguien con mis palabras en el pasado? ¿Estaré dando el ejemplo correcto, especialmente hacia los jóvenes de mi iglesia, pero también a los que solo me conocen por las redes? ¿Estaré viviendo rectamente, de manera íntegra? ¿Qué debo de hacer para ser mejor cristiano?

Sencillamente, no me quiero conformar. Me aterra la idea de que, por alguna palabra o mala conducta, deje a alguien con una mala impresión de lo que significa ser cristiano. Me duele pensar que, por mi culpa, alguien decida no creer en Dios. Y, luego de estos pensamientos, mi mente vuelve a Ravi Zacharias y me pregunto, ¿acaso a él no le importó? De nuevo, ¿cómo pudo hacerlo? ¿Cómo dormía por las noches?


Nunca sabré las respuestas a estas preguntas, y quizás no es para mi, saberlas. Solo puedo buscar ser la mejor persona que yo pueda ser hoy, y esperar que eso sea suficiente.

Cierro este blog con tristeza en el corazón. Y eso, entre otras cosas, es lo que ocurre cuando un héroe cae.


"Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga." 1 Corintios 10:12

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